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BOTIJOS.

¿Cómo funcionan?

El enfriamiento por evaporación es debido a la porosidad de la cerámica, que exuda agua, que al evaporarse toma el calor latente de vaporización del agua de su interior, consiguiendo que esta se enfríe. La temperatura más baja a la que puede llegar el aire de vaporización del agua en su seno o temperatura de bulbo húmedo, determinará la temperatura mínima teórica a la que puede llegar el agua por evaporización, de esta manera, para que un botijo se eficiente, requiere transpirar el agua y encontrarse en un ambiente seco.

Lo adecuado de un botijo es dejarlo en un logar oreado a la sombra. Allí la evaporación espontánea transporta la parte más cálida e inquieta del agua hasta lo alto del recipiente, donde el vapor sufre distintas suertes: una parte es absorbida por la superficie interior arcillosa de la vasija, prosiguie su viaje por los cpailares de la materia soólida hasta asomarse al exterior y saltar al cálido aire circundante. Otra parte de lo evaporado opta por la salida directa de aquel encierro oscuro por la boca y el pitorro.

Las formas esféricas favorecen la ventilación mientras que el aire cálido y seco reemplaza a buen ritmo el húmedo en el interior, evita la saturación sobre la superficie líquida y anima la evaporación. A cada gramo evaporado lo acompañan casis seiscientas calorías, para alivio térmico del sedimento.

La ecuación del botijo.

En agosto de 1994 dos profesores de la Escuela de ingenieros técnicos industriales de la Universidad Politécnica de Madrid descubren la fórmula de enfriamiento del agua en el popular recipiente.

 

 

 

 

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